El día 10 salí hacia Burgos. Era
un día importante porque sabría como me respondía la rodilla. El inicio no era
el mejor porque en el pueblo de Villafranca Montes de Oca comenzaba un pequeño
puerto (Puerto de La Pedraja). Lloviznaba y, como era de esperar, el viento seguía
dando de cara.
Pues no, la rodilla no aguantó.
Llegué a Burgos con cierto sufrimiento y me busque un hostal donde pasar el
resto de día tranquilo y relajado, una especie de homenaje a mi mismo toda vez
que todo había concluido.
Llegué a casa ayer. Hoy, día 12,
lo he dedicado a desmontar todo el tinglado del equipaje y lavar y lavar un montón
de ropa. Hasta las alforjas han ido a la lavadora. Y como mi pierna esta jodida
ya tengo cita médica para pasado mañana.
En fin, nada de que
arrepentirme. Solo lamentar no haber llegado a casa en bici como tenía pensado
pero los imponderables tienen estas consecuencias.
| Se adelantaba mi sombra. La muy traidora |
Y aquí estoy, de vuelta. Yo si
tengo raíces y una familia así que me declaro un tipo afortunado.
Los viajes, a mí, me merecen
mucho la pena. Siempre vuelvo contento por todo cuanto suponen de experiencia.
De todas, siempre me quedo con las que aportan las personas a las que voy
conociendo.

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